Estreno de la temporada de salmón 2016

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ESTRENO DE LA TEMPORADA DE SALMÓN 2016

Por fin el fin de semana pasado pude estrenar la temporada de salmón. Aquí en Irlanda empieza muy pronto, con algunas “fisheries” lo que sería el equivalente a los cotos, que abren ya el 1 de enero.

A principios entran los más grandes, los “spring salmon” o salmones de primavera. Hay un número mucho menor pero de tamaños más grandes. Más tarde vienen los grilses, que vienen a ser los salmones que es la primera vez que vuelven al río. Por supuesto son los más pequeños, oscilando de 2 a cuatro kilos por decir una cifra.

Típica imagen de tablas de agua lenta y profundas, perfectas para encontrarnos salmones o buenos reos.
Típica imagen de tablas de agua lenta y profundas, perfectas para encontrarnos salmones o buenos reos.

Así, las capturas son más escasas a principio de temporada pero de mayor tamaño y a medida que avanza la temporada hay mucha más cantidad de peces pero más pequeños.

En Irlanda la pesca del salmón está muy regulada. Exigiéndose una licencia que puede ser por días, semanas o año. Y también para una única zona de pesca o para todo el territorio nacional. Con esta licencia se dan unas bridas y un cuaderno. Las bridas serán 3 para los primeros meses de temporada (hasta mediados de mayo) y pudiendo capturarse un máximo de un salmón por día. Y a partir de ahí se darán otras siete bridas para un máximo de 10 salmones o reos capturados en todo el año. Los reos cuentan exactamente igual que los salmones.

Así pues, la licencia de 100 euros permitiría la captura de 10 salmones o reos en total. Y en el momento de la captura de un salmón se le debe poner la brida numerada y anotar en el cuaderno el salmón capturado, el número de brida, el río, fecha y hora. E incluso el puesto y método empleado. Este cuaderno se deberá retornar a “IFI” a final de temporada. Son muy estrictos en eso. Y los propios pescadores denunciarían a los infractores.

A mayores de esa licencia hay que pagar la fishery o coto. Pues zonas de pesca de salmón libres apenas hay ninguna. Esas fisheries son privadas en un gran número. Con precios que van desde los 25 a varios cientos de euros, por supuesto por día. Algunas de ellas ofrecen más de ocho mil capturas por año…

En este mapa podemos situarnos, en esos dos círculos rojos es a donde iremos a pescar.
En este mapa podemos situarnos, en esos dos círculos rojos es a donde iremos a pescar.

Para llegar a entender cómo cuidan aquí los ríos tenemos el ejemplo de hace unos años. En la zona oeste empezaron a tener problemas de mortalidad de salmones y reos. Se achacó a las granjas de salmón en el mar con lo cual se regularon mucho más, obligando a ser “ecológicas” y reduciendo su número. Igualmente se restringió la pesca profesional en estuarios y cerca de las desembocaduras de los grandes ríos, prohibiéndose el uso de redes. Sobra decir que las capturas aumentaron.

Pero vamos a dejarnos de rollo y a lo que interesa, la pesca.

Debido al mal tiempo (más que habitual aquí) y a los peores reportes de capturas fui esperando para empezar la temporada. Hasta ahora. La zona elegida será Donegal, extremo norte de la República de Irlanda. Y en concreto la “Drowes” y Gweebarra.

Así aproveché junto a un amigo, Guillaume, unos festivos. Aunque las distancias en km no parecen demasiado grandes, las carreteras irlandesas hacen que un trayecto de 100km puede convertirse en dos horas de coche. Y aquí nos íbamos muy al norte, lo que serían unas 4 horas de coche. Así que mejor ir con tiempo.

Empezaremos en el Drowes. Un río con dos partes muy diferenciadas. La inferior, que da al mar, formado por aguas calmadas y profundas. Muchas curvas y la ausencia de corriente hacen de esta parte el lugar perfecto para spinning y cebo. La zona superior del coto será de corrientes, más ancha y perfecta para la pesca a mosca.

El río sale de un lago y discurre unas pocas millas antes de llegar al mar, con lo que las lluvias afectan mucho. Unos días de ausencia y las aguas serán bajas. Unos buenos chaparrones y el nivel del río subirá medio metro o más. Así, como la semana fue bastante buena y nosotros vamos a spinning, nos centramos en la parte baja.

Parte baja del Drowes
Parte baja del Drowes

Aunque la mosca puede ser efectiva preferimos dejarla para más avanzada la temporada. Así que ahora, nos equipamos con las cañas y carretes de spinning, unas cucharillas, y a probar suerte.

Llegamos a comprar el permiso a media mañana tras el trayecto en coche. Son las diez y media aproximadamente (tampoco hay que estresarse) Compramos el permiso y charlamos un poco con la gente allí. Las noticias no son buenas. Llevan días sin capturas aunque se ven peces. Pero no están entrando. El poco caudal no ayuda. Para la noche dan bastante lluvia por lo que cambiará. Pero hoy no la hay así que hay que planear la jornada.

La pleamar es a mediodía y buscamos ir lo más cerca posible del mar, para ver si con la marea puede remontar alguno y hay más movimiento. Aparcamos, nos equipamos y para el río.

Una característica que generalmente tienen estos ríos es el agua oscura. Entre el marrón y a veces el rojo. Incluso sin haber llovido, debido al suelo por el que discurre y se filtra. Esto permite pescar desde la orilla, incluso estando elevados, sin que el pez nos pueda detectar. A los que estamos acostumbrados a vadear se nos hace extraño las primeras veces.

Nuestras imprescindibles en la caja de cucharillas
Nuestras imprescindibles en la caja de cucharillas

Además la orilla en estos cotos está muy bien preparada. Totalmente limpia y con pasarelas para poder caminar cómodo. Los fondos limpios…

Empezamos a lanzar sin mucha suerte. No se ve movimiento y pasamos de pozo a pozo sin ninguna picada. A veces es difícil diferenciar donde termina un puesto y empieza el siguiente al ser una zona calmada toda ella.

Seguimos pescando, río arriba. Lance tras lance sin resultados. Y además los comentarios de primera hora nos desmoralizaron un poco. Nada de nada.

Vamos cambiando señuelos de unos a otros. Las típicas Flying C´s de aquí, nuestras queridas Mapso Alaska o Popper… Nada, ni un toque.

Guillaume se centra en las Flying C´s y cucharas ondulantes con la misma suerte.

Nos planteamos ya ir a comer. Así que nos damos una hora más río arriba para hacer un descanso y comer algo. Con pocas esperanzas seguimos lanzando.

caña-y-río

Estamos en el momento de mayor temperatura del día y a lo lejos vemos un salto. Un buen salmón salta fuera del agua para darnos de repente todas esas esperanzas que habíamos perdido. De recoger sin mucha ilusión a poner otra vez todos los sentidos.

Y es así como en un lance dejo profundizar un poco la cucharilla, empiezo a recoger y se para en seco. Puede parecer que enganchamos en el fondo pero al momento arranca. El freno, imprescindible tenerlo bien regulado, suelta hilo sin poder hacer nosotros nada. Primero cruza el río en busca de unos nenúfares que aún están naciendo. Si llegasen a estar más grandes y se pudiese meter en medio seguro lo perderíamos. Intento frenarlo pero no puedo. La arrancada de un salmón es espectacular, quien no la haya sentido no se hará una idea.

Lo presiono un poco y cambia ya río arriba. No puedo cerrar más el freno o el riesgo a que desgarre sería mucho mayor. No es cuestión del hilo, pues pescamos con un trenzado con un bajo en fluorocarbono que aguanta perfectamente, si no que la fuerza del animal podría hacer que desgarrase y perderlo. Y es justo lo que no queremos.

Parece que empieza a aflojar un poco. Ya puedo recuperar algo de hilo y poco a poco lo intento acercar. Me da unos metros y empieza otra vez. Ahora ya no con tanta fuerza, lo justo para no soltar apenas hilo pero desde luego sin poder recogerlo. Aunque parezca una broma el brazo empieza a cansarse, no sé exactamente el tiempo que llevo con él. Pero sin prisa seguimos trabajándolo.

Guillaume prepara la sacadera mientras sigo recortándole poco a poco esa distancia que sacó en la primera arrancada. Y ahora esperando por esa última cuando se vea cerca de nosotros. Que por supuesto llega. La sacadera en el agua y cuando empieza a acercarse, de nuevo saca fuerzas y el carrete empieza a cantar. ¡Cómo gusta ese sonido!

Afloja y fuerzo un poco  más. Ya está a nuestros pies. Primer intento de la sacadera y la esquiva, pero le doy poco margen. Lo arrastro un poco y al segundo intento ya no se puede apartar lo suficiente y está dentro.

¡El primer salmón de la temporada 2016! No es muy grande pues se queda rozando los 5kg pero desde luego firmábamos por uno así. Y lo tenemos.

Primer salmón del 2016
Primer salmón del 2016

Ya fuera le ponemos la brida y anotamos. No sin cierta dificultad al temblarme aún las manos. El cuaderno ya está estrenado. Unas fotos de rigor y a seguir pescando. Más bien seguir pescando Guillaume, yo me dedico a “sobar” un poco el pez. Para mí ya está la captura del día. Ya no puedo tener más (serían captura y suelta)

Decidimos ir a comer y así guardar también el salmón. Pasamos por la Fishery, charlamos un poco y hacemos otra fotillo. Ya estamos en el libro de la Drowes.

Paramos en el pueblo a comer algo con una cerveza fresca. Así reponer fuerzas para pescar hasta la noche.

Volvemos al río a media tarde. El viento ha parado por completo y el cielo se está cubriendo de unas nubes que anuncian la lluvia pronosticada. Una buena temperatura y moscas volando.

Hacemos un recorrido similar al de la mañana. Pero ahora se observa más actividad. En total habremos visto unos diez o doce saltos de salmones. Uno de ellos luciéndose justo cuando termino de pasar la cucharilla. Varias veces lo mismo. Pero no hay forma. Guillaume corre la misma suerte. Nada de nada.

salmón-en-el-suelo

Empieza a anochecer y a nosotros aún nos queda una buena tirada hacia el norte. Haremos noche en un “B&B” que son hostales (a veces casas particulares) en los que pasar la noche con el desayuno incluido (Bed and Breakfast o Cama y Desayuno) Quedará más o menos a medio camino del río que pescaremos al día siguiente, el Gweebarra.

Ya instalados en el B&B bajamos a cenar. Ya casi todo cerrado y únicamente los sitios de comida basura siguen sirviendo comida. Toca un kebab (monstruoso de tamaño y de picante) aún a sabiendas de que me va a repetir toda la noche. Con la barriga llena a dormir, que ya notábamos el cansancio de todo el día entre viaje y pesca.

Nos levantamos ya sin que suene el despertador, deseando otra pieza como l del día anterior. Esta vez ojalá le toque a Guillaume y poder llevar un salmón cada uno. Desayunamos y ya en camino. Tardamos casi una hora en llegar al río. Y la mala noticia, para comprar el permiso aún tenemos que esperar otra media hora. Parece que eso de madrugar para ir de pesca no se estila aquí. Y es que ya no es madrugar si no que estamos a las 10 de la mañana…

El camino por el que se accede al parking, con una cuesta de grava que daba un poco de miedo para salir
El camino por el que se accede al parking, con una cuesta de grava que daba un poco de miedo para salir

Pagamos el permiso, en esta ocasión un poco más caro, 40 euros, y pedimos consejo sobre los mejores puntos. Nos manda directamente a un pozo, en teoría de lo mejor del río. Vamos hacia allí con el coche y la verdad que asusta, nos hubiese venido bien un todoterreno, aunque podemos llegar al parking.

El paisaje es espectacular. Pequeñas colinas, típico de Donegal. Nos recuerda algo a Connemara, pero diferente. El río discurre entre meandros y tramos rápidos. Puntos más profundos con corrientes bajas. Desde luego merece la pena simplemente por disfrutar el entorno.

El río está acondicionado con pasarelas de madera para poder caminar de forma sencilla. Ya que se paga, por lo menos tener servicios. Las primeras veces se me hacía extraño. Ahora la verdad es que si no lo hay lo echas de menos. A todo lo bueno nos acostumbramos (y un poco de vagancia, también es cierto)

panorámica-ríoPor la noche ha llovido bastante y cambió radicalmente. Las aguas bajan más altas de lo previsto. Aunque en este momento de la mañana el viento está totalmente calmado, lloviznando y muy templado. Perfecto para pescar.

Vamos alternando los puestos. El agua color oscuro típica de estos ríos incluso cuando no llueve, permite pescar desde la orilla y pegados sin que nos vean. Ni una picada. Y lo que es peor, parece que la crecida ha removido el fondo y en cada lance traemos porquería en la cucharilla. Para eso soy muy maniático y no me gusta nada.

Seguimos río abajo y más de lo mismo. Muchos lances pero cero picadas. Hasta llegar al pozo que nos habían comentado. Si lo podemos dibujar no lo haríamos mejor. Al río principal se une un afluente y forma este gran calmado, profundo en ambos márgenes y con menos agua en el medio. Decido jugármelo todo a esa carta. Mi compañero se queda un rato pero después sigue río abajo para ver cómo es.

Espectacular puesto para pescar
Espectacular puesto para pescar

Pruebo de todo, diferentes profundidades, ritmos de recogida y por supuesto todas las cucharilla. Nada. Pero el ánimo no decae y sigo en plan “mecánico” lance tras lance.

No sé cuánto tiempo ha pasado, pero ya viene Guillaume de vuelta. Seguimos lanzando mientras me cuenta cómo era el río hacia abajo. Más tablas de agua lenta, con muy buena pinta. Pero ni un toque.

Justo en uno de esos lances tengo yo un toque a la cucharilla. Una clavada y un único tirón tras el que se suelta. No parecía muy grande. Quizá salmón o quizá trucha grande.

El día está empeorando. Cambian las nubes y empieza a arreciar el viento. Se está poniendo realmente feo.

es curioso ver lo cerrados que están los bosques aquí, siendo imposible caminar por el medio de los árboles.
es curioso ver lo cerrados que están los bosques aquí, siendo imposible caminar por el medio de los árboles.

Así que decidimos volver al coche a comer algo y cambiar después de puesto, para probar aguas abajo, más cerca del mar.

Cuando llegamos al coche hay otro pescador que llega. Habitual del río, nos comenta algunos trucos para éste río. Muy amable y dicharachero. La verdad que pasamos un buen rato hablando con él.

Como nos imaginábamos la mejor época para este río es un poco más adelante. Sin salmones de gran tamaño habitualmente pero buenas entradas de grilses.

Cambiamos de puesto y nos encontramos un río de corrientes medias y lentas con menos fondo y al final un par de tablas profundas. Desde luego una pinta espectacular para pesca con mosca más entrado el verano.

Lo vamos recorriendo río abajo pero nada. El día se está poniendo realmente malo. Con el viento ya fuerte a muy fuerte que incluso levanta un poco la superficie del agua. Nos lo estamos tomando más como expedición para conocer el río para más adelante que realmente pescando. Hemos perdido la esperanza casi de todo.

Unos saltos de agua. Y ese color rojizo lo tiene todo el año, incluso sin llover.
Unos saltos de agua. Y ese color rojizo lo tiene todo el año, incluso sin llover.

Estuvo muy bien a primera hora pero no tuvimos suerte. Y ahora ya no contamos con nada más. Simplemente aprovechar el viaje para no perder tiempo en una próxima visita.

Está avanzando la tarde y decidimos volver para el coche e iniciar la retirada. Nos quedan aún más de cuatro horas de coche hasta casa así que mejor ir con tiempo y aún parar a cenar algo.

Así que es la despedida del Gweenbarra. Un río muy bonito pero que hoy no nos ha querido dar ningún pez. Ya volveremos…

Y lo peor, la paliza de vuelta a casa. Mientras tanto hablando en el coche y planeando ya a dónde ir la siguiente vez. Posiblemente al Moy, ya os iré contando…

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