GUANTES, ESCARPÍNES, CUCHILLO Y MÁSCARA.

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GUANTES, ESCARPINE, CUCHILLO Y MÁSCARA EN LA PESCA SUBMARINA

Todos hemos pasado por la fase de empezar a pescar. Las dudas y fobias típicas y sobre todo el desconocimiento del medio, materiales y técnicas. Para los que han tenido la suerte de contar con un club o pescadores expertos cerca, para aconsejar, ha sido más fácil. Y los que lo han hecho solos, pasaron bastantes más complicaciones y riesgos.

En este pequeño artículo pretendemos dar algunos consejos que puedan ser útiles, así como resolver las dudas más habituales y prevenir de riesgos.
En lo primero que pensamos cuando empezamos es en el material: traje, aletas, fusiles… en la sección de material ya tenemos unos artículos referidos a ellos, específicamente. Aquí vamos a tratar más la técnica que no el material.

La base de la pesca submarina, lo que siempre debemos tener presente, es que ante todo seguridad. Nunca correr más riesgos de los estrictamente necesarios e inherentes a la disciplina. Por eso el aguantar mucho, el bajar hondo, es algo que debemos olvidar. Nos centraremos en aprender a pescar y sobre todo a disfrutar de la actividad, aunque no capturemos piezas.

A nadie se le escapa que la pesca submarina se realiza en apnea, y para ello debemos aguantar la respiración. Pero no se necesita, ni mucho menos, aguantar mucho. Para una pesca normal, en Galicia, nos sobrarán 30-40 segundos. Algo al alcance de todo el mundo. Y con el tiempo la apnea aumentará, y la acuicidad. Es importante ir bien equipado, con un traje que nos aísle bien, y no pasar frío. Que sea de nuestra talla y no apriete, pues impedirá respirar bien.

Lo primero es estar cómodos y calientes. Al primer síntoma de frío debemos abandonar la actividad pues los riesgos se multiplican. Riesgos de síncopes, hipotermias, lesiones o heridas en las extremidades (con el frío no notamos los golpes o cortes)

pescasub en superficie

La apnea

La pesca submarina se realiza en apnea, aguantando la respiración. Pero no debemos cegarnos y pensar que únicamente vamos a pescar si aguantamos mucho o si bajamos muy hondo. Quien más pesca, y mejores piezas captura, es quien sabe pescar. Y muchísimos grandes pescasubs tienen poca apnea y bajan escasos metros. Lo importante es conocer el medio, interpretar el mar, saber dónde puede estar la pesca y saber cómo engañarla y llegar a ella.

La fijación cuando se empieza es aguantar más. Entrenamientos específicos, buscar cómo llegar más hondo a base material o forzando. Esto es lo que provoca más accidentes. Y solo hay una cosa clara, la apnea aumenta progresivamente a base de horas de agua. Aunque se intente forzar, no servirá apenas de nada. Lo mejor es centrarse en aprender a pescar, en la acuicidad, conocerse a uno mismo y disfrutar en el agua. Y veremos cómo la apnea  va aumentando gradualmente.
Por eso, lo mejor es olvidarse de tiempos o de fondos, y centrarse en disfrutar.
Un ejemplo típico es en la cazafotosub. Cuando una persona empieza con una cámara, atiende a otros factores como es el control de la cámara, buscar los peces, intentar enfocarlos, disfrutar de todo lo que lo rodea, ve que ha tenido una apnea más larga que cuando estaba pescando. Porque nos centramos en disfrutar y no en buscar un resultado.

Lastre

Debemos tener muy en cuenta el lastre. Con poco lastre flotaremos mucho, nos costará más bajar y sobre todo mantenernos en el fondo. Aunque en cuestión de seguridad siempre es más seguro. De principio se debe ir poco lastrado (aunque debemos buscar ir perfectamente lastrados) aunque eso nos obligue a tener que agarrarnos al fondo, en piedras o algas, pues siempre ascenderemos sin esfuerzo. En caso contrario, si llevamos mucho plomo, tendremos que estar siempre nadando para mantenernos a flote. O cuando bajemos metros nos costará mucho más ascender.

Para entender bien cómo nos afecta el lastre debemos antes pensar qué ocurre en el agua. El traje es de un material menos denso que el agua, con lo cual flota. Aparte el cuerpo humano, con los pulmones llenos de aire también lo hace. Para compensar esta flotabilidad, y poder descender, debemos ponernos lastre. ¿Cuánto? Lo justo para compensar y mantenernos neutros. El problema viene cuando al descender, debido al aumento de presión, el traje se comprime y pierde flotabilidad. Si antes en superficie estábamos neutros, ahora pasamos a estar negativos (hundirnos) y cuanto más bajemos más negativos estaremos. Llegando a caer como una piedra. En el fondo por supuesto nos mantendremos pegados sin esfuerzo, pero para ascender debemos hacer mucha fuerza, ya para despegar, y eso es muy peligroso.

Entonces sacamos la conclusión que en superficie debemos flotar. Y debemos estar neutros al fondo que queramos pescar. Para eso debemos saber el fondo al que nos vamos a estar moviendo y adaptar el lastre al mismo. Como el mar no es todo igual, y una picadas serán a un fondo, y en otras iremos a más o menos, podemos jugar con lastres variables. Y no nos referimos a péndulos, o dejar el cinturón en el fondo como se hace en ciertos tipos de pesca, si no a poder disponer de un quilo o dos de plomo para poner y sacar rápidamente. Para esto jugamos con el lastre de la boya. Un plomo de dos quilos nos permite ir correctamente lastrados para poco fondo, y cuando pescamos a más, dejamos la boya fondeada y nos movemos alrededor de ella, con dos quilos menos. También hay unos plomos rápidos, con una goma elástica (en unos días pondremos en la web cómo hacer uno) que podemos poner y quitar en el cinto de forma sencilla y segura.

Resumiendo, siempre controlar el lastre, y jamás ir sobrelastrados mientras no seamos expertos y en condiciones muy específicas. Mejor flotar y ascender fácil que no correr riesgos.

Los peligros de la apnea

En un principio no debería haber excesivos problemas con la apnea. No tendremos mucha, no estamos acostumbrados a aguantar la respiración y rápidamente notaremos si forzamos. Aún así, debemos tener claro que el síncope es el mayor peligro de la pescasub y el que más muertes se cobra. Primero aclarar, qué es el síncope. De forma resumida, un síncope se produce cuando forzamos la apnea, y llega un momento que hay poco oxígeno en sangre, con lo cual el cuerpo tiene un mecanismo mediante el cual reserva el oxígeno restante para el cerebro y las funciones vitales. En este momento se produce un desmayo. En tierra no tendría excesivo problema, pero en el mar, un desmayo es sinónimo de ahogarse a menos que tengamos a alguien cerca que nos ayude. El síncope se produce porque la presión parcial de oxígeno disminuye. Y en este factor influye, de manera directa, el frío. Por eso que no se debe estar con frío en el agua (que además disminuye la apnea bastante)

apnea

Una práctica que aumenta el riesgo de síncope, es la hiperventilación. Al hiperventilar no es que acumulemos más oxígeno, si no que eliminamos restos de CO2, que es el indicativo que tiene el cuerpo, en la sangre, para darnos esa sensación de “querer respirar” Si disminuimos esto, tardaremos más en sentir el agobio, y el síncope llegará sin avisar (nos saltamos las fases previas antes del síncope). Por esto, una de las normas más importantes, es respirar normal. Nada de respiraciones excesivamente profundas, debemos ventilar, tranquilos. Además al hiperventilar notamos un cierto mareo.

La profundidad también afecta en el síncope. Al estar a fondo, la presión parcial del oxígeno en sangre es mayor, y a medida que ascendemos, por la disminución de la presión, puede ser que ya estemos en riesgo de síncope. De ahí que se le llamase el accidente de los seis metros, pues es donde más varía la presión. En los primeros diez metros se duplica pasando de una a dos atm.
Entonces, como resumen, jamás forzar. Y respirar normal. Mejor quedarnos cortos de apnea que pasarnos.

Los oídos

Los oídos sufren mucho en la pescasub si no compensamos bien. Compensar es igualar la presión del oído medio e interno con la del externo. El oído externo se ve afectado por la presión al bajar, con lo cual debemos insuflar aire por los senos y trompa de Eustaquio dentro del oído, para compensar esa diferencia. Esto debemos hacerlo con la maniobra de Valsalva (tapando la nariz y soplando para hacer fuerza y que el aire entre por los senos), con movimientos de deglución o moviendo la mandíbula (la gente que ya tiene facilidad para compensar, no necesita las manos) Lo más importante, es que esto debemos hacerlo según estemos picando. Nunca esperar a tener molestias. Debe ser un movimiento continuo, sin llegar a notar nada, y desde el primer momento. Si no estaremos forzando y puede traernos consecuencias de inflamaciones, o incluso enfermedades crónicas.

Como vemos, los senos y la nariz juegan un papel muy importante. Por ello, cuando estamos atascados o resfriados, no debemos pescar si notamos molestias al compensar. Porque aunque nos vaya dejando (aunque mal) puede llegar un momento que no lo permita. Y producir una lesión que tardará mucho tiempo en curar, o en el peor de los casos que nos afectará al oído con acúfenos o incluso sordera. Así pues, si estamos atascados, mejor lo dejamos para otro día, que por pescar un día forzando, podemos pasar meses sin tocar el agua.

La mala práctica compensando puede traer consecuencias muy graves, enfermedades crónicas que llegan incluso a impedir pescar. Hay ejemplos en pescadores famosos. La acción de compensar no debe notarse si está bien hecha. De manera continua y progresiva, desde el primer momento, no habrá golpes ni pitidos. Cuando no lo hacemos así estaremos forzando y provocando inflamaciones en muchos casos. Un ejemplo claro de que no se está haciendo correctamente es si, a medida que avanza la jornada de pesca, cada vez nos cuesta más compensar (también puede ser debido a que estemos algo atascados o a un problema en el oído) Esto es algo que nunca debemos dejar pasar. Y si vemos que no se debe a estar atascados debemos acudir al otorrino.

El frío

Como ya comentamos, el frío nos afecta mucho más allá de estar incómodos en el agua. A nivel de síncope, el frío favorece su aparición. Además, nos reduce la apnea. Otro factor a tener en cuenta es que aumenta el riesgo de sufrir lesiones, contracturas en el cuello, cortes o rozaduras. Cuando empecemos a notar frío, debemos salir del agua. No es cuestión de ser más “hombre” y aguantar, si no de tener cabeza y salir.

Para luchar contra el frio deberemos llevar siempre un equipo adecuado. Traje que nos siente bien, con un espesor adecuado. Guantes y escarpines en buen estado y sin agujeros. Una solución para poder aguantar mejor, es aumentar el espesor del material. Estaremos algo más incómodos, pero nos aislará más.
Si vamos con embarcación, protegernos con cortavientos o ropa de abrigo además del traje. Y en los pies siempre calzado para no ir directamente sobre la cubierta, lo que nos enfriará mucho los pies.

Alimentación.

La alimentación influirá en la pesca. En lo que podamos aguantar y en la comodidad en el agua. Para pescar debemos escapar de zumos cítricos, pueden provocar reflujos. Café y otros irritantes tampoco son adecuados. Siempre desayunar algo sólido, pan, tostadas, cereales… Jamás ir en ayunas. Y la noche anterior una cena de hidratos de carbono ayudará. Más o menos lo que se haría con cualquier otro deporte de larga duración, pero con los cuidados a mayores de no tomar nada que pueda irritar en el estómago. Las bebidas isotónicas son perfectas durante la jornada, ya que la hidratación es importantísima en la pesca submarina.

Cuando hay falta de hidratación, la apnea va reduciéndose, e incluso la respuesta física y los reflejos. Es habitual salir del mar y notarse “lento” pensando o actuando. Como podemos ver esto es muy peligroso. Lo solucionaremos bebiendo. Si vamos desde tierra, con líquidos en la boya. Y si vamos con embarcación es más sencillo. Cada poco tiempo un poco de líquido. En ocasiones al día siguiente nos encontramos mal, cansadísimos, casi siempre es por falta de hidratación. Y justo al salir del agua, beber más y comer algo. Un plátano, alguna barrita energética…

Seguridad en la zona de pesca

Es muy importante conocer el lugar de pesca y sobre todo tener claro qué hacer si la mar se complica.
Zonas de bajos que puedan romper, orillas planas en los que la ola nos pueda echar sobre las rocas, corrientes y sobre todo la entrada/salida del agua. Estas cosas debemos tenerlas muy controladas. Y en caso de no conocer el lugar en cuestión, ir siempre con mucha precaución, pecando de prudencia. Hay que evitar, ante todo, los posibles accidentes.

Y sobre todo debemos tener claro cómo entramos al agua, y cómo vamos a salir. Con el cambio de la marea zonas que parecían abrigadas dejan de estarlo. O con una posible metida de mar, qué podemos hacer. Desde luego siempre debemos ver la previsión del tiempo, y en caso de ir a empeorar, o abortar la salida, o ir a un lugar seguro. Pero a veces los partes no aciertan. Para esas situaciones debemos saber por dónde vamos a poder salir. Una playa, un abrigo o calita. Las playas son buenos recursos al no haber rocas dónde golpear, y podremos acabar en la arena (mucho ojo con las playas porque se forman corrientes que a veces nos hace imposible entrar por una zona, aunque por otra habrá siempre una corriente de entrada, lo saben bien los surfistas) Siempre debemos tener un plan B para poder salir del paso en caso de apuro.

Aparejos

Uno de los mayores peligros que podemos tener en la mar son los aparejos, sobre todo los de enmalle. Miños, vetas y trasmallos, entre otros. Si los vemos debemos alejarnos lo máximo posible, pues son muy peligrosos por la facilidad de que se líen con nuestro equipo: plomos, aletas, cuchillo, máscara o fusil… Cuanto más lejos mejor.

cabo fondo

Así pues si creemos que puede haber aparejos de este estilo, lo mejor será irnos lejos. Deben estar señalizados, aunque ya sabemos cómo funciona. Lo mejor es andar siempre con mucho cuidado, y a la mínima señal, abandonar la zona.

Las nasas ofrecerán menos peligros al no haber muchas posibilidades de enredarnos, pues sus cabos son gruesos. Aún así la normativa nos exige mantenernos alejados (si están bien señalizadas, si no, serán aparejos ilegales), pero en cuestión de riesgo no suponen mucho, salvo por líos con el cabo de la boya, por ejemplo.

Los palangres son otro riesgo. Muchas veces en la espuma no sabemos si los hay o no, ni tampoco podemos distinguir los anzuelos. En caso de un enganche, clavarnos o liarnos, podría suponer un peligro. Primero por la herida del anzuelo clavado, y segundo, por no poder soltarnos. En caso de este accidente procederemos a cortar el hilo del anzuelo para quedar libres. Si podemos por nosotros mismos, sacaremos el anzuelo al revés (tirando hacia el lado en dónde va atado) eliminando el hilo previamente. Si no podemos, o nos duele, iremos a un centro de salud. Esto no debería tener mayores problemas. Pero por supuesto, para poder cortar el hilo nos hará falta el cuchillo. Lo que únicamente supondría un apuro y algo de dolor con un cuchillo, en caso de no tenerlo, podría llegar a ser fatal si el palangre quedase hundido y nosotros enganchados a él. Es increíble lo resistente de la carne, pues tirando no seríamos capaces de soltar ese anzuelo.

Otro riesgo a tener en cuenta es nuestro cabo de la boya. Siempre debemos llevarlo de tal forma que se suelte rápido. Nunca fijo al cinturón. Entre el cinturón y el cuerpo va bien, pues únicamente con tirar lo dejaremos libre. Un enganchón del cabo en un saliente del fondo, o entre las algas, puede suponer una situación de riesgo, que se eliminará si soltamos el plomo de boya y nosotros quedamos libres para ascender, y posteriormente ya recojeremos el cabo.

Riesgo con las embarcaciones

Otro riesgo que tenemos es con las embarcaciones. Nosotros tenemos nuestros derechos, deben mantener una distancia de seguridad, pero en muchas ocasiones no es así por imprudencia. Por ello es bueno evitar las zonas de mucha navegación, canales transitados… Y si debemos pasar por ellos, evitar hacer picadas y cruzarlos rápido hacia zonas más tranquilas. Una cosa es que tengamos derechos y la razón, y otra muy diferente que si hay un accidente, llevemos las de perder.

Para ello, la boya siempre a menos de 25m. Y en caso de que alguien nos pase cerca, no dudemos en denunciar. Aunque no nos pueda valer de mucho en esa ocasión, si servirá de toque de atención.

Pero ante todo, darnos cuenta que los peor parados seremos nosotros. Al igual que un peatón, o un ciclista, con un coche. Y siempre, SIEMPRE, la boya cerca, ya no por legalidad, si no por seguridad.

Cuando estemos en el fondo y escuchemos una barca, subir por el cabo de la boya es mucho más seguro. Un barco evitará la boya aunque pase cerca de ella.

Seguro que se nos pasan posibilidades de riesgo, pero hacemos un pequeño resumen de las más habituales. Con precaución los riesgos se minimizan, pudiendo disfrutar de nuestra afición. Si no tenemos cuidado, un bonito día de pesca puede convertirse en noticia, y no precisamente feliz. Lo importante es volver a casa, sin percances, y tras haber disfrutado. Ningún pez vale la pena si nos ponemos en riesgo. Y ante todo, hay que pensar en quien podemos dejar atrás.

Hilo para comentar en el foro o para completar el artículo:

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