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Mala elección

MALA ELECCIÓN

Hoy me llegó a casa una nueva adquisición, la caña Cinnetic Crafty lagos. Específica para trucha y peces medianos, para pescar en el lago, especialmente cómoda desde el kayak por su tamaño y acción. Cuando la tenga bien testada ya subiremos una review.

El día se presentaba perfecto. Aunque más que para pescar, para pasar un buen día en el lago. Sin viento y calorcito. Así que allá vamos.

Cuando estoy metiendo las cosas en el coche quito la caña de mosca: total hoy voy a probar ésta, así que…

Compruebo que está todo, y arranco.

Como me esperaba, el día perfecto. Lago como un cristal, una temperatura rozando los 20 grados y el nivel del agua realmente bueno. Así que preparo el kayak, como siempre. Hinchar y equiparse.

Como material, hoy voy a darle con la caña nueva y en ella montada cucharilla ondulante, plateada, de 8g. En la otra, para tentar a los lucios, la Cinnetic Shallow pike y una cucharilla con el culo rojo, como la que usé el otro día en el otro relato.

Según me echo al agua, buscando un punto que me gusta, veo que ya hay otros pescadores en barca. El otro día fueron los cisnes los que me impidieron pescar allí y hoy es la “competencia” Paso a su lado y saludo, como siempre me miran algo raro, en este kayak color verde fosforito.

Sigo algo más allá y ya me empiezo a temer lo peor. Estoy viendo cebadas, bastantes. Y una eclosión impresionante de efémeras olivas. Veo varias y paso la cucharilla por delante. Pero ya sabemos lo que ocurre, cuando están a las moscas… están a las moscas. Y justo voy y saco la caña antes de venir. Si la tuviese en el coche volvía por ella.

Me pongo a intentarlo. Cada vez se ve más actividad. Saltos y más saltos. Confiadas. La ventaja del kayak es que no hace ningún ruido, y las tengo casi al lado. Puedo ver varias de ellas como comen a menos de 3m de mí. Y por mucho que les paseo la cucharilla por delante, nada.

Es el momento de cambiar de señuelos, con la esperanza de alguna picada. Aunque la lógica me dice que va a ser complicado. Cuando están tan activas a las moscas, la cucharilla ni la miran. Pruebo con giratorias. Nada. Es el momento de minnows. Nada. Aunque ahora, con un Koolie minnow, tengo la primera entrada, pero sin clavar.

Empiezo a desesperar un poco, no hago más que ver colas en la superficie, saltos y cebadas. Pero ni una picada. Y ya totalmente desesperante cuando vengo recogiendo el señuelo y pasa pegado a una gran trucha, que ni lo mira, solo le hace caso a las efémeras.

El cabreo os lo podeis imaginar. Así que cambio de caña y me pongo a buscar a fondo algún lucio. Pero el día no parece el mío.

A lo lejos unos gritos, los “vecinos” clavaron una, y parece bonita. Sin mucho más que hacer y casi sin esperanzas, me acerco a una de las muchas islas que hay y bajo del kayak. Momento de hacerse el bocata. Además hoy con un choricito de los que me quedan de Galicia.

Sentado en una roca, con los pies en el agua y disfrutando de la comida, sigo viendo saltos. No paran. Deben llevar así más de dos horas, y siguen. Estoy haciéndome la película del próximo día que pille esto con la caña de mosca.

Tras descansar un poco, empiezo otra vez. Y un nuevo toque, pero sin clavar. La actividad empieza a decrecer. Voy a algunos puntos de lucio, a ver si da la sorpresa. Pero nada. Todo es remar para llegar allí y al final ni una picada.

Ya de vuelta, asimilando que no me voy a estrenar. Toco unos canales en los que ya vi más veces saltos. De hecho, uno de ellos es en los que el año pasado una gran pieza saltó a mi lado, le calculo unos 5-7kg. Muy buena.

Y además coincide que hoy hay otra cebándose allí. Eso sí, mucho más pequeña. Lanzo lejos y recojo, con esos nervios que siempre da saber que hay una por ahí, seguro. Pero nada. Otro lance y recojo lento. La cucharilla se para en seco. Y aquí está ese segundo o dos en los que no sabes si ha sido el fondo, una roca… o una pieza buena. Son esos cabezazos, tirones bruscos, gracias a los que sabes que empieza lo bueno.

Es fuerte, tira con muchas ganas. Quiero poner a prueba la cañita y la llevo al límite. Una vez doblada de todo tengo que aflojar freno. Me remolca, me está llevando como quiere. Más incluso que el lucio del otro día. Aunque siempre por el fondo. No sale a la superficie. Lo que voy ganando de hilo en la lucha, en unos segundos me lo vuelve a llevar. No sé cuánto llevo, aunque ya unos buenos minutos.

A medida que la voy acercando al kayak va perdiendo las fuerzas. Puedo verla ya. Y es aquí cuando entiendo lo de Brown trout. Se ven realmente doradas bajo el agua. No marrones, si no doradas. Agarro la sacadera y es en este momento que vuelve a la carga. No quiero dejarla ir mucho pues he visto que no está bien clavada, pero no hay forma. Hay que dejarle hilo. Vuelta a empezar.

Aunque ahora ya está. Para la red. Y aquí la tenemos. No es un “monstruo” como los que se pueden sacar aquí. Pienso que es menos que la que se me fue el otro día, pero ya da gusto. Unas fotillos sin lastimarla y de vuelta para el agua. No la peso, pero la medida es de 62-65cm. A ojo le calculo entre 2-2,5kg, aunque ya se sabe que soy un pescador.

Tarda un poco en recuperar, unos 20-30 segundos que apenas se mueve, pero ya de un coletazo fuerte se marcha para el fondo. A ver si hay suerte y la vuelvo a ver.

Como no hay mucho más que hacer, me retiro. Por lo menos con una pieza. Así que hasta el siguiente día de lago me quedará pensar en las cebadas y en que siempre debo llevar el material encima (aunque no se use)

El próximo día espero contaros algunas capturas más y no solo una y de suerte. Aunque para lo que venía lo pude cumplir, probar la nueva caña Cinnetic Crafty lagos, estrenándola con una buena pieza.

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