CORRIENTES Y VIENTO. CÓMO ACTUAR FRENTE A ESTOS ELEMENTOS

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CÓMO ACTUAR FRENTE A CORRIENTES Y VIENTO EN LA PESCA SUBMARINA

SEGURIDAD A LA HORA DE VOLVER A TIERRA

En muchas ocasiones las ganas de pescar nos pueden y nos adentramos en el mar sin contemplar algunos de los posibles peligros o complicaciones que podemos tener a la hora de volver a tierra.

En este pequeño artículo vamos a ver cómo minimizar los riesgos, y en caso de encontrarnos en una situación de apuro, saber cómo actuar.

Los principales problemas que nos podemos encontrar a la hora de volver a tierra y salir, principalmente, son:

  • Corrientes
  • Viento
  • Subida de la mar, el oleaje bien provocado por mar de fondo o por mar de viento (o combinadas)

Vamos a ver cómo nos afectan, cómo prevenirlo en la medida de lo posible y lo que debemos hacer.

Primero de todo, sin duda, estudiar el parte meteorológico ya la zona que vamos a pescar. Es importante saber si va a haber algún cambio de tiempo. Si entrará viento o no. Si se meterá el mar…

La tabla de mareas, pues las corrientes son más fuertes cuando nos encontramos a medio camino entre bajamar/pleamar, disminuyendo en gran medida en los repuntes (cuando nos encontramos en plena bajamar o en plena pleamar), ganando fuerza a medida que las pasamos y disminuyendo cuando volvemos a acercarnos. Las mareas vivas provocan mayores corrientes que las muertas.

Asimismo la carta de la zona, y un mapa. La carta nos puede indicar en gran medida si podrá haber corrientes. Las condiciones habituales que nos pueden hacer presagiar corriente, más o menos fuerte, son:

Cerca de un cabo: Normalmente en la punta de los cabos suele haber corrientes. Más si podemos ver que hay bajos en la zona y se pasa de un punto más profundo a uno más bajo, y otro más profundo de nuevo. Estas corrientes son más fuertes cuanto más cerca del cabo y al reducirse la profundidad, y disminuye al alejarnos Un ejemplo claro sería Cabo Prior en su punta:

Pasamos de dos masas de agua con fondo, a un punto, el cabo, con poco fondo y bajos. Habitualmente hay corrientes fuertes que disminuyen según nos alejamos del bajo y cabo a zonas más profundas

Cuando hay bajos, alguna isla o un canal: Entre la costa y una zona más alejada con bajos, es muy habitual que encontremos alguna corriente. Se forman al estrecharse en ese punto y acelerar el flujo de agua. Al alejarnos suelen hacerse más suaves. Un buen ejemplo sería este, en las islas del Portiño, en el canal de dentro:

El agua se canaliza y se forman corrientes, más fuertes cuanto menos fondo. Es un ejemplo a escala pequeña, pero en ese pequeño canal del medio, la parte en verde, que comunica ambos lados de las islas, se forma una corriente a veces fuerte. Muy poco tramo, pero que hace incómodo cruzar en ocasiones

En las rías. Estos puntos vacían el agua en cada marea, o sustituyen una gran parte. Suelen ser zonas con corrientes en muchos puntos. Sobre todo en donde se estrechen por algún cabo o isla, o que formen algún “embudo” Mucho ojo en estos sitios porque pueden ser muy fuertes. Aunque la ventaja es que poco a poco disminuyen al alejarnos de esos puntos. Un gran ejemplo sería Ferrol, entre los castillos.

Otro ejemplo de «embudo» y fuertes corrientes. En las ensenadas desaparece y se hace fuerte en las puntas y en el canal

Hay otro punto de corriente, que se forma en bajos e islas, por el oleaje. Al romper contra la roca se forma una corriente, normalmente la distinguimos bien porque hay mucha espuma. Pero no tiene mayor problema pues según nos alejamos de la isla ya desaparece.

En todos estos casos lo más importante es no ponernos nerviosos. Las corrientes son lo más normal del mundo, nos las encontraremos infinidad de días de pesca y si sabemos cómo hacer, no supondrán mayores problemas (salvo casos excepcionales)

La regla básica es no luchar contra ellas. A menos que sea una corriente floja que a base de aletas sepamos que la vencemos y únicamente supondrá un esfuerzo algo mayor. O una moderada cuando sabemos que es un punto concreto y corto, por ejemplo cuando damos la vuelta a una isla, o para cruzar el canal del portiño… E imprescindible conocer nuestra forma física, saber que podemos hacerlo sin mayores riesgos. Pensemos que un calambre, un tirón o simplemente agotamiento podría dejarnos a la deriva.

Como decíamos, lo más importante es no oponerse a la corriente. La aprovecharemos, en diagonal, cruzando hacia el punto que deseemos. Habitualmente pegado a la orilla la corriente disminuye o simplemente desaparece. Por ello debemos plantearnos una corriente como una simple variación de nuestra trayectoria. La tomamos en diagonal y una vez en costa regresamos tranquilamente.

Es clave un aleteo tranquilo. Constante y a un ritmo que podamos soportar durante mucho tiempo. De nada vale un sprint de unos metros y luego necesitar descansar. Un avance lento durante largo rato es lo mejor.

En puntos de muy poco fondo puede ser mejor ir por el fondo. A veces disminuye la corriente, o es más cómodo (avanzamos más por debajo del agua aleteando que por la superficie) Así que podemos plantearnos ir avanzando poco a poco incluso “pescando”. En superficie aleteo suave para mantenernos y el avance por el fondo.

Hay muchas soluciones, aunque lo más importante es no perder la calma, no ponernos nerviosos. Una corriente no debe ser más que una variación de nuestro recorrido y acabar más cansados.

Cuando tenemos bajos cerca, habitualmente una de sus caras está sin corriente (nos hace abrigo) por ello una buena solución dependiendo de la costa es aprovechar que nos vaya acercando la corriente a ellos y rodearlos, aprovechando esa parte de abrigo (en bajos que se encuentran perpendiculares a costa)

Vemos en esta imagen cómo deberíamos actuar:

Como vemos, siempre buscando las diagonales y abrigos. Lo principal, la calma.

MUCHA ATENCIÓN EN LA PESCA EN BAJOS ALEJADOS: cuando vamos con embarcación y fondeamos, en estos puntos, como por ejemplo los Baldayos o similares, hay corrientes que podrían impedir que regresemos a la embarcación. Debemos comprobar antes de echarnos la corriente. Y también estar muy atentos en no alejarnos mucho de la embarcación y para ver si empieza a meterse.

VIENTO: El viento puede suponer un problema por la deriva que nos produce, aunque siempre muchísimo menor que la corriente. Sobre todo nos afectará por la boya. Siempre debemos tener más presente la corriente que el viento. Si no hay corriente y hay viento podremos luchar contra el sin mayores problemas. Aunque es mucho más fácil de prever que las corrientes gracias a los partes meteorológicos.

Puede surgirnos un gran problema con el viento, y es cuando llevamos una boya muy grande. Aunque este punto lo trataremos al final de este artículo. La solución es llevar boyas adecuadas y poco cargadas, como veremos después.

FORMA FÍSICA: A nadie se le escapa que es importantísima. En estas condiciones necesitamos poder mantener un aleteo constante. A veces durante largo rato. Por ello, la gente que no esté acostumbrada ni pueda mantener durante bastante tiempo un aleteo continuo y suficientemente potente, debería escapar de estos puntos y no alejarse. Nuestra recomendación es poder pasar un mínimo de media a una hora pudiendo dar aletas. Como decimos, suave y constante. Con eso debería ser suficiente para evitar la mayor parte de problemas.

ALETAS: lo mejor para estas situaciones son unas aletas blandas y cómodas, adaptada a nosotros. Una aleta dura, que nos puede ir muy bien para otras cosas, será un lastre y producirá un cansancio en las piernas que hará mucho más complicado luchar contra la corriente.

LA BOYA: atención a este punto, que normalmente no se tiene en cuenta. Una boya grande, con mucha superficie, hará más vela contra el viento. Igualmente una boya pesada, costará más remolcarla. Siempre lo más limpia posible. Una red abierta ofrece muchísima vela, ya no digamos si lleva pescado dentro. O unas chanclas, o una botella… Eso siempre deberemos eliminarlo. Fusiles de reserva y demás cachivaches serán un lastre que puede suponer superar una corriente sin esfuerzo a que sea realmente difícil. Por ello, si llevamos un fusil, bien pegado a ella. Si llevamos un saco, lo mismo. Aunque lo ideal sería una boya limpia para estas situaciones.

En el caso que nos cueste remolcarla, siempre será mejor agarrarla, ponerla frente a nosotros y empujar, abrazándola. El esfuerzo será menor.

SABER DÓNDE VAMOS A PESCAR Y SALIDAS ALTERNATIVAS. Debemos investigar antes, en un mapa, cómo es el sitio donde vamos a ir. Primero en la carta para ver los bajos y demás, como aparece anteriormente. Pero igual de importante saber por qué puntos podremos salir en caso de algún problema. Ya no solo de una corriente que nos aleje de esta zona, sino de una metida de mar y saber de algún punto de resguardo a donde acudir.

En la imagen podemos ver como ejemplo el Portiño. Si no podemos salir por donde entramos, pues saber hacia cada lado qué otras zonas podríamos utilizar. No solo cerca, si no también alejadas, porque nunca se sabe…

Como resumen:

  • No luchar contra la corriente a menos que sepamos seguro que la podemos superar.
  • Aprovechar una diagonal a favor de corriente para buscar la orilla y volver por ella, o salir a tierra.
  • Llevar una boya ligera, bien estivada.
  • Forma física y material adecuado a lo que vayamos a hacer. No nos metamos en berenjenales para los que no estemos preparados.
  • Estudio previo de la carta para interpretar posibles puntos de riesgo. El mapa para saber rutas y salidas alternativas y los partes para prever complicaciones, vientos o metidas de mar.
  • CALMA, no nos pongamos nerviosos, que las corrientes, salvo casos excepcionales, van relativamente paralelas a costa, y cuando alcanzan puntos con fondos mayores disminuyen su fuerza.

Cualquier comentario o pregunta sobre este tema abrimos un hilo en el foro. Si es sobre una zona concreta igualmente lo teneis a vuestra disposición